domingo, 29 de agosto de 2010

Venezuela

El colombiano medio odia a Venezuela (por cierto, hay un huevo de colombianos viviendo en Venezuela que están económicamente mejor que viviendo en Colombia). Cuando les preguntás por qué, no pueden dar ningún tipo de argumento válido y se limitan a repetir lo que los medios de comunicación, totalmente controlados por el gobierno colombiano, repiten una y otra vez. Los medios de Venezuela que están en contra de Chavez actúan de la misma manera que los programas que hablan de las estrellas hollywoodenses: la forma de desvalorizar al gobierno venezolano es por medio del cholulaje. ¿Tan difícil es pensar en críticas constructivas que tengan que ver con la realidad política de un país? No digo que sea fácil, sólo que uno espera que las personas que han sido capacitadas para ello lo hagan, en vez de hablar y opinar si tal o cual fue a cagar a las 3 de la tarde o a las 4 de la tarde.
Así que nos olvidamos de todo lo que nos dijeron y entramos a Venezuela. En los primeros días nos regalaban plata, tratábamos de explicar que no la queríamos ni la necesitábamos que nos regalen plata pero la gente nos la daba y se iba, y muchos ni siquiera aceptaban alguna artesanía a cambio. Ese tipo de situación se repitió en otros momentos, aunque estuviéramos bañados y con ropa limpita y sin agujeros.

Como entramos desde Colombia por la Guajira hicimos el recorrido del contrabando de combustible pero al revés, y lo hicimos completo. Empezamos en Colombia cuando, el camionero que nos llevaba a dedo se paró en un pueblo (el cual vivía del contrabando de combustible; nadie se podía meter para terminar con ese negocio porque si no, el pueblo se levantaba en armas) lleno de pipitas de combustible en todos lados, a dejar pipitas para cargar y a llenar el tanque (luego vendería todo más arriba a mejor precio, no sin ganas dejarle plata a cada policía del camino, como hacen todos en todo el recorrido).
Luego pasamos por la laguna de Sinamaica donde una comunidad vive literalmente “sobre la laguna” y así ha vivido desde siempre (por lo que nos contaron, las primeras comunidades precolombinas estaban asentadas sobre el agua). Por ahí pasa todo el contrabando en lanchitas que, con el peso que tienen, si se les pone un gramo más se hunden. Antes la gente de la comunidad se dedicaba a la pesca y ahora, se dedica al contrabando; los pocos que todavía se dedican a la pesca se tienen que ir muy, pero muy lejos (para no decir a la loma del orto) a pescar ya que la laguna de Sinamaica está totalmente contaminada por el combustible. Ah, como dormimos en la laguna (nos dieron hospedaje una familia de misioneros católicos ecuatorianos que estaban ahí hacía ya dos años) pudimos ver que por la noche se acrecienta todavía mas el trafico de combustible.
Esa cadena de contrabando no se va a romper, a menos que políticamente se decida destruirla. Cada eslabón es indispensable, se acciona por sí mismo y lo acciona el resto de los eslabones. Es una cadena que tiene una mente general conformada por todas esas pequeñas mentes que participan en ella, además de las mentes que dejan existir a la cadena y que finalmente también son parte de ella.

De Sinamaica arrancamos para la playa. Pasamos Semana Santa en una de ellas, vendimos todas las artesanías que teníamos hechas y no paramos de trabajar para hacer más (con lo que ganamos en ese momento nos alcanzó para vivir en el país y todavía nos sobró para pagar el pasaje a Panamá). Otros artesanos que encontramos antes de ir a Venezuela nos habían hablado del “consumismo desesperado” que hay, sin embargo nosotros no lo llamaríamos consumismo desesperado, en realidad no lo vemos desde eses punto de vista. Se vende más en las sociedades y clases sociales que poseen un excedente como para hacerse cargo de la compra de productos artesanales de decoración personal: lo que nosotros ofrecemos es un bien de lujo. En Venezuela la gente tiene dinero y ese dinero circula.

En Venezuela vimos rutas sin peajes porque como las concesionarias no cumplieron el contrato de mantener la ruta se dio de baja el contrato; había trenes nuevos e impecables; mercados baratísimos con comida subvencionada; salud gratuita y de excelente calidad con los programas de barrio adentro (en Caracas me hice una resonancia magnética de rodilla sin pagar absolutamente nada). Vimos que el dinero que sale del petróleo se invierte en mejoras para la población y no vimos que las clases más pudientes hayan perdido su status económico, sino más bien lo han mantenido o lo han mejorado. Entonces, ¿por qué tanto odio hacia el gobierno desde muchos sectores de la sociedad venezolana? Honestamente es difícil de comprender porque antes de Chavez no parece que hayan estado mejor; todo gobierno tiene fallas que es importante recalcar con críticas constructivas y no, como hemos dicho, con chusmeríos baratos o agresiones directas que salen en los medios (luego de ver algunos programas televisivos una se pregunta en dónde está la censura de la cual tanto se habla). Sí se puede volver agotador el exceso de publicidad en todos lados por cada mínima acción que hace el gobierno (por ejemplo, en las ambulancias aparece la foto del gobernador o gobernadora que estaba en el poder cuando fue comprada, pero, al fin y al cabo, no se puede decir que la compró personalmente el gobernador o la gobernadora, sino que fue un hecho realizado durante su gobernación; eso no es lo mismo). Pero sabemos que la publicidad es una herramienta con mucho poder.

Luego de dos meses y medio decidimos buscar la manera de llegar a Panamá o Centroamérica en general, haciendo dedo en algún barco. Se tienen que dar muchas circunstancias juntas para que esto salga bien: tener mucha paciencia, ser hincha pelotas y caminar mucho buscando y buscando, tener la suerte de encontrar a la persona justa en el momento justo. En Cumaná creímos que todo se había dado con un barco atunero pero, al final llegó el dueño del barco que vivía en Panamá y dijo que no podíamos subir. Como el viejo de mierda nos sacó los ánimos decidimos hacer lo que ya nos habían dicho: pagar y pagar para ir por Colombia de barco en barco. Fue un grave error, y muy agotador, sobre todo porque hay avionetas que salen de Venezuela por 100 dólares.
Cruzamos rápido el país hasta llegar a la frontera, la mayoría a dedo salvo por algún bus que tomamos porque nos dieron plata para tomar bus (si no podemos convencer a la persona de que no queremos plata para un bus, no nos queda otra que tomarnos el bus). Eso nos generó muchos problemas: no nos dejaban subir con las mochilas de mano aunque tengamos la cámara de fotos. Al final llegamos bien a la frontera. En la última parte nos dio la cola (el dedo) un bus de contrabando de comida: la comida que el gobierno venezolano subvenciona, que es colombiana, vuelve a Colombia en los mismos buses en que había entrado a Venezuela, para venderse más barata del lado colombiano. ¿Alguien hace algo para remediar eso? No. La guardia nacional venezolana es demasiado corrupta (si te descuidas, mientras revisan te roban o te sacan cosas, artículos electrónicos, o lo que sea, diciendo que los decomisan por no sé qué vaina) y los del lado colombiano tienen la idea anti Venezuela.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Colombia primera parte

De Ecuador pasamos a Colombia por Ipiales. Llegamos a una frontera que era como cualquier frontera de cualquier país, y ahí el señor del DAS (quienes se dedican al sector de migración y al sector de espionaje, chantaje, corrupción del gobierno colombiano) nos pregunta cuantos días pensábamos estar en el país. Nosotros respondimos que los tres meses que nos corresponden. Pero el señor del DAS (un pendejo de a lo sumo 20 años con corte de pelo de marine) nos dice, en tono burlón e irónico, que noooooo, que nos va a dar dos meses. Intrigados le preguntamos por qué no nos daba los tres meses, pero su respuesta fue que si nos seguíamos quejando nos iba a dar menos tiempo. Ese fue nuestro primer acercamiento al país: un funcionario del gobierno colombiano nos amenazó. Como somos quejones, nos fuimos a la oficina del DAS en el pueblo (porque el pendejo no nos dejó hablar con su jefe), le contamos la situación al funcionario del lugar y este último dijo que (palabras textuales): “Si no es una amenaza de muerte no es una amenaza”. En el diccionario oficial del gobierno colombiano, la palabra “amenaza” no puede ir sola, tiene que ir seguida por “de muerte”. Que un funcionario publico de migración te diga que si te seguís quejando te da menos tiempo o que no te deja entrar al país, es decir, que abusa del poder que tiene sin darte una justificación razonable de tal decisión (si nos daba la razón de por qué dos meses, no nos íbamos a quejar más, era tan simple como eso), es para tenerlo en cuenta para el viaje.
De ahí empezó nuestro viaje por Colombia. Dio la casualidad (una de tantas casualidades que pasan en mundo en un mismo tiempo) que nos levantaron pidiendo dedo dos funcionarios del DAS de Mocoa. Nos dejaron en Sibundoy, ahí por el Putumayo. Aunque previamente hablamos sobre la nada y el tiempo en La Indochina Francesa, finalmente le contamos de nuestro acontecimiento en la frontera y le preguntamos si sabían qué razón podía tener para darnos solamente dos meses. Su respuesta fue concisa: no necesita razón. Ya teníamos otro punto a tener en cuenta para nuestro viaje: la arbitrariedad esta legalizada para ser usada en cualquier momento.

En Sibunduy pasamos los carnavales. Estuvimos como diez días lavando los platos y pelando las papas del restaurante de Doña Rosa (ella le vendía a casi todos los puesteros de la feria), a cambio de casa y comida, y de paso tratábamos de vender algo de artesanía. Pero en Colombia es muy difícil vender artesanías porque la gente compra en los puestos de reventa puras pendorchadas de plástico. Los carnavales parecían bastante normales hasta que vimos a la policía con metralletas y trajes de guerra, caminando como si nada entre los puestos, mientras familias y niños los esquivaban. Por cierto, también fue muy interesante ver cómo estos policías, aburridos de que los nenes no sean “los enemigos”, jugaban sacando y poniendo la palanquita de seguridad del chumbo (metralleta) con una mano y con la otra le sacaban fotos con su celular (si no era un blackberry, era otro de precio parecido) a los que desfilaban festejando el carnaval.
Sibundoy queda en Putumayo, la región que antiguamente estaba gobernada por la guerrilla. Esa región se siente diferente del resto de Colombia: la gente es más abierta de pensamiento, hay menos violencia (violencia en todo nivel, no sólo violencia física) sobre las persona. Por eso nos sorprendió, cuando salimos de esa región, que la gente dijera que esa era la peor región de todas, que había mucha violencia, que la guerrilla “atacaba” todo el tiempo, que al que iba lo mataban, etc. Suponemos que piensan así porque eso es lo que sale en la televisión. Los camioneros que transitan las rutas desde hace veinte años nos contaron que hace años que la guerrilla no está y que cuando estaba ellos trabajaban normalmente, que no les robaban ni los mataban ni nada por el estilo. Pero… ¿Qué es más importante: lo que dice una persona que ha vivido o lo que dice la televisión, va, en el caso de Colombia lo que dice el gobierno por medio de la televisión?

De Sibundoy nos fuimos a Mocoa. Por esta región y estas ciudades o pueblos sucedieron actos de genocidio que tal vez nunca serán juzgados, esa maldita constante que envicia a toda Latinoamérica: un gobierno terrorista que pasa a la historia sin ser juzgado. En La Hormiga los paramilitares mataron a todo el pueblo. Eso nos los contó un joven en la plaza de Mocoa que nos compró una pulsera con su nombre. El joven estaba inscribiéndose para hacer el servicio militar y había visto todo lo sucedido en La Hormiga; lo tenía como el peor recuerdo de su vida. Cuando le preguntamos si los militares actuaban con los paramilitares nos dijo que él creía que sí. En ese momento no comprendimos por qué se estaba inscribiendo para ser militar luego de lo que nos contó sobre su experiencia, y luego tampoco lo comprendimos. Pero sí nos enteramos de que el 80 por ciento del presupuesto nacional colombiano (y si no es el 80 por ciento está por ahí) va para las fuerzas represivas, léase militares, policías, DAS y el resto que debe haber y de las que no sabemos las siglas. Es una copia del modelo estadounidense, “la guerra” (siempre usan la palabra guerra como para justificarse de todo) es una industria, con ella se consigue mucho dinero. Pero ¿Qué guerra hay en Colombia? Luego de estar dos meses por ahí, la sensación que te queda es que todo es una pantalla represiva, la supuesta guerra es usada para tener a toda la población aplastada y adoctrinada, es una manera de justificar la desaparición de cualquier comentario contrario a la opinión que se debe tener (desaparece el comentario y el portador del comentario).
En Mocoa nos volvimos a encontrar con nuestros amigos del DAS. Como estábamos trabajando (por cierto, en este momento recordamos a esa persona que les fue a decir que nosotros estábamos ahí, en decir, al que nos buchoneó probablemente para salvarse él) nos llevaron a su oficina. Luego de que el funcionario hiciera un espectáculo con muchos movimientos y papeles que nos ponía delante y que no tenían nada que ver con nosotros, nos contó que podíamos pagar una multa para no ser deportados. Decidimos no ser deportados y pagar la multa. Uno de nosotros fue a buscar el dinero y cuando lo teníamos nos hizo esperar, ahí sentados, porque “estaba haciendo otra cosa”, aunque en realidad estaba esperando que cerraran los bancos (la multa se paga en el banco). Cuando ya se hizo de noche y los bancos ya estaban cerrados (su anillo de oro, más grande que el del Papa y que el del padrino, brilló), volvió a llamar a Gabri (“porque las mujeres no entienden de esas cosas, son histéricas”) y le pidió dinero como para la gaseosa. Su gaseosa costó 150.000 pesos colombianos, lo que vienen a ser 75 dólares. Luego nos enteramos de que las gaseosas, o coimas, cuestan menos, pero con medio millón de pesos en el bolsillo (que era lo estipulado para la multa) no se podía negociar mucho.

Al otro día nos fuimos de Mocoa hacia Bogotá. En el camino nos encontramos con bomberos quienes sí o sí querían estar armados porque el barrio era complicado (en ningún otro país hemos oído que los bomberos quisieran estar armados); nos encontramos con un alcalde de 24 años (el más joven de todo Colombia), que se quejaba porque la misma gente que lo había puesto de alcalde le iba a reclamar que hiciera ciertas cosas, que tomara ciertas decisiones; nos insolamos haciendo dedo sin que nos levante nadie, perdimos las ganas y la decencia, lo cual nos llevó a la decisión de tomar un bus. Tomar un bus es la peor decisión de todas: en ellos se viaja mal, te tratan como ganado barato, siempre te hacen problema con las mochilas y muchas veces te roban las cosas… Pero en Colombia no fue tan mala decisión, nadie nos quería levantar, y eso que estábamos bañados y todo.
En Bogota se vive diferente del resto de Colombia, en cuanto parece que haber mayor libertad. Sin embargo, parte de esa libertad también está dada por una política de estado represiva. La droga circula libremente sin ningún tipo de restricción (por algo la gente le llama Drogota) y los que menos tienen, ya que es muy barato, aspiran pegamento. ¿Por qué un gobierno que dice estar “luchando contra la droga” no toma ningún tipo de represalia contra las personas que están en la calle consumiendo? Podríamos decir simplemente que porque ellos la venden, pero creo que es más importante pensar que dentro del territorio que ellos gobiernan les sirve para conseguir mayor dominación: cuanto más estúpidos sean, cuantas menos neuronas tenga la gente (mayormente la juventud), más fácil es hacer lo que se quiera.

Luego de conseguir copiar fotografías, nos fuimos a conocer el Caribe. Bastante decepcionante el Caribe colombiano: todo estaba muy seco (el paisaje estaba lleno de cactus o algo por el estilo), en la minúscula playa de Taganga caían al agua todas las aguas malas. El turismo que va a ahí va directamente a comprar y consumir la droga que anda dando vuelta. Nos cansamos del país en general y arrancamos camino a Venezuela, no sin antes sacarnos la foto en Cartagena.

domingo, 17 de enero de 2010

El sueño ecuatoriano

Salimos corriendo de Perú, no porque nos persiguiera la policía, sino porque se nos vencía los tres meses y no queríamos pagar multa. Así cruzamos la frontera por Macará, una frontera tranquila y amable (las fronteras siempre son lugares feos, encontrar fronteras tranquilas es muy satisfactorio), y nos sorprendió el hecho de encontrar taxis que eran 4X4, si camionetas doble cabina 4X4 que funcionaban como taxis. Tal vez la razoó de ese gasto innecesario de plata, tanto en comrpar una camioneta 4X4 como en el gasto de gasolina que genera, era por las rutas... pero no, las rutas están mas que bien.
Eso fue lo primero que vimos al cruzar la frontera... y es lo que vemos hace mes y pico acá en Ecuador. Se gasta mucha plata para aparentar, para ostentar, para ver quién es el mas poronga y quien tiene "la camioneta mas grande". Pero ¿de dónde viene la plata, es decir, los dólares (acá la moneda de curso legal es nada mas y nada menos que el dólar), para esos gastos tal altos?. Los dólares vienen del mismo lugar del cual se fabrican: nada mas y nada menos que de Estados Unidos (también llegan euros de Europa, la idea es la misma), y se accede a ellos por medio del trabajo esclavo, porque eso es lo que es, de los ecuatorianos que van allá porque creen que solo así pueden "progresar". La mayoría de los que van, hombres jóvenes,  llegan de manera ilegal (cuando nosotros contamos que vamos hasta Mexico siempre nos tiran costos de no se cuántos dólares para conseguir el paso a no se donde, todo de manera ilegal, no entienden que uno puede hacer los trámites, que nadie te tiene que cobrar nada, ah y que no vamos a Estados Unidos, que sólo queremos ir hasta Mexico), y trabajan en esos trabajos que los yanquis no quieren hacer, viven en condiciones infrahumanas, cuando vuelven tienen varios hijos (biológicos y de quién sabe quien puso la semilla) y siempre están queriendo llevarse a toda su familia. Habría que pensar quien es mas pobre, si el ecuatoriano que vive en Estados Unidos trabajando todo el día para poder tener un microondas o el ecuatoriano que vive en Ecuador y tiene su propia huerta, cultiva su comida y cria a sus animales, y no necesita un mciroondas porque con su cocina le basta. Habría que pensar porque se encasilla a los que pueden autoabastecerse como pobres. En fin.... son sólo algunas cosillas sobre Ecuador.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Dos meses por Perú

Una o uno esta tan acostumbrada o acostumbrado a vivir en “su lugar” que se vuelve complicado poder adaptarse a otro lugar. Pero a veces hay que negarse a adaptarse.
Ya hace dos meses que estamos viajando por Peru. Vimos paisajes increíbles, conocimos gente agradable y solidaria. Sin embargo en este país hay un sabor amargo y no podemos dejar de sentirlo. La violencia se cuela en todos los niveles y cobra diferentes expresiones.  Cuando llegamos a Aguas Calientes nos sorprendió ver a dos chicos pegarse con rebenques, aunque ellos decian estar jugando. Indagando en el por qué de tal “juego” agresivo nos enteramos que en las escuelas se golpea a los alumnos, y que en las casas a los hijos. Los maestros llevan un palo, símbolo de autoridad, y también símbolo de poder ejercido con violencia directa.
En Lima hemos visto una marcha de alumnos que pedían por la suba de presupuesto en la educación pública (o mejor dicho, para que no siga bajando el presupuesto) . Habia mas policías que manifestantes, y estos ultimo iban cercados por una cárcel de policías, con un tanque tira agua detrás. Los manifestantes tienen que pedir permiso para hacer la marcha, y la autorización se concede con horario de principio y fin… ah, y no pueden llegar al Congreso, está prohibido para cualquier manifestante llegar al Congreso, a ese lugar que supuestamente representa al pueblo y que debe velar por los intereses del pueblo.  En fin, esta marcha, parece que como todas según nos han dicho, teminó en golpes por parte de la policía a los manifestantes. Terminó en algo que se llama represión. Pero acá no se pronuncia esa palabra, acá no se usa esa palabra ni su significado. Está naturalizado que la policía reprima, que el Gobierno reprima.
Por lo menos las personas con las que hemos hablado, que han sido bastantes, no tienen un pensamiento critico sobre la violencia. No lo ven como algo extraño. Tampoco los periódicos o la prensa en general, ni siquiera hablan de ello, ni siquiera hablan de la marcha… a menos que algún congresista este paseando por ahí.

jueves, 15 de octubre de 2009

El respeto al caminante

Tardamos 15 días en recorrer el valle sagrado. La mayoría del tiempo caminamos y caminamos, por medio de ruinas no explotadas, y caminamos buscando la manera de entrar gratis (léase colarnos) a todas las pagas... y lo logramos.
En casi todos los lugares del llamado Valle Sagrado nos recibieron en sus casas y hasta nos daban de comer. Sin embargo todos mantenían el mismo discurso: "somos descendientes de los inkas y por eso somos solidarios aunque seamos pobres". ¿Por qué son pobres si tienen su chacra y sus animales y pueden comer todo el año de sus cultivos? En todos los lugares había "voluntarios", es decir, gringos que vienen a "ayudar a los pobres", pero... ¿quién es más pobre: el que sabe generar su propio comida o el que no sabe hacer nada y tiene que vivir cerca de un supermercado?. Ah, también repetían que como hablan mas quechua que español están atrasados. ¿Hablan dos idiomas y están atrasados? ¿Quién es el que no está adecuado a la realidad peruana, el pueblo que habla mas quechua que español o el gobierno que oculta el quechua y obliga, por medio de las escuelas y las instituciones públicas, a hablar español (los alumnos, que aprenden de bebés quechua, repiten de grado por no saber bien español)?.
Cuando uno camina, literal y metaforicamente, puede observar ya que todo pasa mas lento, pasa al ritmo del caminar. Y a veces no queres tener los ojos abiertos porque ves cosas que no gustan, porque ves que hay mucha violencia, que entre los nenes se pegan con sogas y se lastiman. Cuando te preguntas por qué se pegan entre ellos ves que en la escuela los maestros les pegan, y llevan todo el tiempo un palo, símbolo de su autoridad. Y los padres no dicen nada porque avalan la agresión, y el gobierno no prohibe que el alumno pueda ser maltratado. ¿Cómo esperan que un nene o una nena no sea agresivo/a si recibe golpes todo el tiempo? Demasiadas preguntas le hago a la gente, pero es su realidad y no la cuestionan.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Antes de Cusco

Queremos verlo todo pero no tenemos dólares... el problema se resuelve rápido cuando la gente te ayuda: dormimos en iglesias (le encontramos un uso productivo) o en las mismas ruinas (es mágico despertar viendo lo que queda del templo a Wiracocha); entramos gratis a las ruinas o museos (mucha gente distingue entre nosotros y el resto) y hasta nos dan de comer de la comida más rica que hacen en cada lugar, la que hacen los lugareños para ellos mismos.
Lo mas divertido: caminamos 15 kms para llegar a Machu Pitumarca y nos metimos por la montaña para "colarnos" y no pagar entrada... el caso es que las ruinas están todavía sin explotar y son gratis, recién las están restaurando.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Sobre el culto al gringo

Se forma una peregrinación detrás de ellos o ellas, van caminando mostrando cosas para vender o pidiendo algo. A veces tengo la sensación de que va mas allá del dinero, lo transciende, pero no puedo discernir que otra cosa puede haber. ¿Será una fe, algo parecido a una nueva religión? "¡El gringo os salvará!". No lo creo, el único púlover que compra o el sol que da por lustrar zapatos sólo es para comer en el día.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Se vende... todo

Ya nos hemos ido de Bolivia y hemos pasado a Perú, pero hay algo que sigue siendo evidente, tal vez en otro nivel, pero sigue siendolo: todo llega, en los países "pobres", de una manera exagerada. Y este hecho no deja afuera a Argentina, pero el tenerlo toda la vida delante hace que pase desapercibido, que se vuelva rutinario.
¿Cómo se hace para sobrevivir en un sistema que excluye? Una posible respuesta es que se crea una gran oferta de lo mismo, en Bolivia hay mas de un almacén por cuadra y por vereda y por calle, todos idénticos entre sí; o se crean ofertas inesperadas -para mi, para una persona que nació viendo eso no es nada inesperado- como los negocios con inodoros, digamos, en vez de tener un almacén tenes negocio con muchos baños, y cobras por su uso (debo destacar que gasté mucha plata en ellos hace dos años y medio cuando la intoxicación aguda por tomar agua del lago Titicaca -que es SALADA Y NO DULCE- y comerme todo lo de la calle); o esta el otro extremo de cobrar TODO EL DOLARÉS.
Con respecto a lo ultimo, ¿por qué mierda una nena nos dice los precios de las galletitas en inglés cuando le decís que te hable en español y sigue insistiendo en inglés?, ¿por qué hay que pagar una guasada de dolares para poder ver una ruina si tenemos pocos pesos argentinos, que valen menos que el sol, no somos yanquis ni gringos, somos latinoamericanos?. Nadie sabe diferenciar, o no quieren diferenciar, porque no quieren ver que hay al lado. Prefieren seguir como los últimos 500 años, de la misma manera, si con esos pocos dolares que le sacan a los gringos no hacen nada, y los gringos no pierden nada.

La Paz

Del Libro Cuento desmoralizante del año cristiano de Juan Gert Conitzer Bedregal

Ballet

Estoy sentado solo escribiendo en un rincón, (Maná) , siempre se está solo cuando se escribe y siempre cuando se escribe se está en un rincón
El cuerpo también habla y si se hace entender se llama Ballet. Sólo mover el cuerpo al son de la música, normalmente bailar, es como escuchar en otro idioma.

Un bailarín mayor agarra a la bailarina de una pareja menor y mientras baila hace como que la va a degollar.
Aparece una pareja de mayores y la arranca de los brazos, la salva, luego desaparecen cuatro, queda el bailarín menor en el escenario.
Luces OFF.
La misma escena, el bailarín menor es amenazado por el bailarín mayor y salvado por uno de los bailarines de la pareja de mayores.
En la tercer escena, idéntica a la segunda, el bailarín es salvado por la otra persona de la pareja de mayores.
En la cuarta escena, la bailarina menor es salvada por el otro bailarín de la pareja mayor.
En la sexta escena, el bailarín menor es quien ataca a la bailarina menor de otra pareja de bailarines menores. Esta bailarina menor es salvada por otra pareja de bailarines mayores.
(El bailarín menor puede atacar también al bailarín de esta segunda pareja de bailarines menores)
Debe procurarse que las escenas sean de las misma duración, obsesivamente exacto el tiempo, para recordar el ciclo del drama humano.

martes, 1 de septiembre de 2009

Tren Villazón-Oruro

Queríamos dormir en La Quiaca y cruzar el día de salida del tren, pero "tía Cristina" y "tío Sergio" habían pagado una habitación en Villazón pero iban a dormir en La Quiaca, asique dormimos en una habitación bastante bien (con sábanas limpias y ducha al estilo "bañate todo lo que quieras"). El militar boliviano intentó cobrarnos algún tipo de multa por no hacer los papeles en ese momento, pero lo convencimos de que los íbamos a hacer al otro día, y además se dio cuenta de que no nos iba a sacar nada.
El lunes conseguimos pasajes a Oruro y nos fuimos en Salón. Debo destacar que a veces hay que dejar de lado la clase turista o popular, una se cansa de cagarse de frío y dormir con un alambre clavado en la espalda (debo destacar que viajamos en salón gracias a Gabri porque yo, por ahorrar unos pesos, hubiese viajado en popular).
Hay costumbres locales que a veces dan bronca. No nos dejaban subir con las mochilas (los del tren decían de que vayan en el furgón) pero si subían con bolsos y bolsas grandotas con cosas. Capaz que se nos hacía mas fácil si metíamos las mochilas en bolsas de basura y subíamos con eso... pero no fue necesario, lo convencimos -con un poco de escandalo y de limada de oído constante- de que cargábamos cosas valiosas. Después le dimos una pulsera por el favor, accionar que nos enseñaron Romina, Hugo y el nuevo en la familia por nacer (ya pudo haber nacido), artesanos de Tilcara.
El viaje en tren fue el mas ameno de todos en tierra boliviana. Viajar durante 4 días de Villazón a La Paz en la carga de harina de un camión dolió pero pude ver todo con lujo de detalle (la velocidad del camión oscilaba entre 10 y 40 km por hora), por supuesto que se hizo ameno por las otras 4 personas que también venían. Viajar en flota o micro no tiene nada de interesante, es más mejor viajar de noche así si se cae el micro al precipicio venís dormido.

sábado, 29 de agosto de 2009

Humahuaca.

Mamita


La gente que viaja le dice mamita a las puesteras. Tienen entre 30 y 90 años (supongo, porque es muy difícil saber la edad, a veces las arrugas muestran mas el agotamiento que la edad biológica). Una de ellas, la que estaba al lago de nuestro paño, me preguntó adonde íbamos. Cuando le dije que íbamos a La Paz se atajó: "Yo no conozco Bolivia, yo soy de acá, del campo, bien argentina. Algunas por acá son de allá, pero yo no, soy del campo, cerca de Rodero". En ese momento pensé en lo fuerte que fueron, y son, las políticas de nacionalización: los rasgos son los mismos, la cultura (creencias, festividades, rituales) es la misma. ¿Qué marca la diferencia? Que alguien vino y dijo "esto es Argentina y este río es el límite". La arbitrariedad como concepto a seguir.

El circo de las nenas y los turistas

Si hay nenes y nenas cantando por monedas es porque "los turistas" (como los nenes los llaman, marcando una diferencia entre ellos y los que vienen de afuera) lo permiten, o mas que nada porque los turistas así lo desean. Vienen con sus bolsas llenas de caramelos y los reparten sintiéndose generosos, mientras los nenes y nenas no quieren caramelos, quieren plata. Y se lo toman como un juego.
Si hay una nena de 4 años vestida de manera ridícula (no responde a la vestimenta de la zona, sino que tiene puesto un vestido colorinche, de una tela ajena al lugar, cuya única función es es llamar la atención)es porque los turistas lo permiten. Y además gozan al verla, gozan al sacarle fotos, al grabarla mientras su abuela se la lleva porque para seguir tienen que pagar más. Y ellos pueden gozar porque la abuela y la madre aprovechan la situación y fuerzan a la nena a salir a buscar plata.

Sacame una foto en cualquier lado

Una pareja de unos 40 y pico de años llega en un tour.
A los pies del monumento:
Él: la foto así, no way!
Ella: pero no me saques una foto con este monumento de mierda, es como el monumento a la bandera en Rosario, una porquería.
Él: Dale ponete
Ella: Bueno, dale sacala
Ella posa de costado para la foto haciendo que toma una coca-cola de litro y algo.
Una chica se ofrece a sacarle una foto a los dos.
Ella: sacanos con el cactus de fondo, que salga bien lindo. ¡No toques el zoom, no toques el zoom, no tenes idea! (la cámara era una cámara digital poket, de esas que solo tienen dos botones y uno es el zoom y el otro para ver la foto). Mira que la idea de que salga el cactus de fondo es mía eh, ay que linda foto va a ser.
Creo que la chica se convenció para no sacar mas fotos a los turistas.

lunes, 24 de agosto de 2009

En la ruta

De todas las personas que nos han llevado en la ruta sólo podemos recordar a las excepciones, a aquellos o aquellas que tienen algo de diferente. Esta es la pequeña historia de un camionero misionero que vive en Rio de Janeiro. Tal vez haya muchas historias parecidas, no lo sé.
Este hombre (no recuerdo el nombre) lleva café de San Pablo al Amazonas, un lugar llamado Belén. Para llegar hace 7 días en barco (con el camión sobre un barco, es un barco hotel-montacargas) y 7 días en ruta de tierra, en total hace 800 kms. Mientras nos contaba de este lugar llamado Belén, en donde hay una fábrica de cosas tecnológicas (él las carga hasta Ushuaia) no podía dejar de imaginarme que ese lugar lo había construido Mengele. Cuando nos dijo que trabajaban muchos japoneses tuve que cambiar, en mi imaginación, a los discípulos alemanes por japoneses...
¿Qué necesidad tiene una fábrica de cosas tecnológicas de instalarse en el Amazonas, hace 50 años (el misionero dio ese dato)? ¿Qué necesidad hay de transportarlas al fin del mundo para armar algo mas grande? ¿Es esto un ejemplo de la "globalización"?... Retomando el tema de Mengele, creo que fue una forma de pensar lo raro de la situación.
En fin, del fin del mundo va a Tucumán para cargar no se que y volver Brasil. Tenía contado los kms que hacia quincenalmente; gastaba mucha plata en celular para hablar con la familia que no veía nunca... y nos agradeció por la compañia. Con Gabri nos sorprendimos, la primera vez que nos agradecen...
Por último, pensamos, y lo hablamos con el misionero, en lo increible que sería hacer un documental con él, siguiendo su recorrido. Creo que lo convencimos para que lo haga él, aunque ya tenía grabado algo.

Tren a Tucumán

Tuvimos una gran despedida, con llantos y muchas advertencias de que nos cuidemos... ah, y de que no perdamos el tren pues lo esperábamos por un anden y estaba escondido en otro. Al fin lo tomamos. 25 horas en clase turista, con familias enteras con celulares último modelo y parlantes que despilfarraban cumbia y regetton. Creo que ya me se de memoria algunas canciones, aunque en un momento pude abstraer mi mente hacia el silencio.
En Tucumán pase por la puerta de la casa de Tucumán. Es la cuarta vez que llego en tren y la primera que voy hasta ese lugar. Tal vez la próxima entre, tal vez no. Mi duda es que si es tan importante ese lugar, ¿por qué carajo cobran entrada?.