sábado, 29 de agosto de 2009

Humahuaca.

Mamita


La gente que viaja le dice mamita a las puesteras. Tienen entre 30 y 90 años (supongo, porque es muy difícil saber la edad, a veces las arrugas muestran mas el agotamiento que la edad biológica). Una de ellas, la que estaba al lago de nuestro paño, me preguntó adonde íbamos. Cuando le dije que íbamos a La Paz se atajó: "Yo no conozco Bolivia, yo soy de acá, del campo, bien argentina. Algunas por acá son de allá, pero yo no, soy del campo, cerca de Rodero". En ese momento pensé en lo fuerte que fueron, y son, las políticas de nacionalización: los rasgos son los mismos, la cultura (creencias, festividades, rituales) es la misma. ¿Qué marca la diferencia? Que alguien vino y dijo "esto es Argentina y este río es el límite". La arbitrariedad como concepto a seguir.

El circo de las nenas y los turistas

Si hay nenes y nenas cantando por monedas es porque "los turistas" (como los nenes los llaman, marcando una diferencia entre ellos y los que vienen de afuera) lo permiten, o mas que nada porque los turistas así lo desean. Vienen con sus bolsas llenas de caramelos y los reparten sintiéndose generosos, mientras los nenes y nenas no quieren caramelos, quieren plata. Y se lo toman como un juego.
Si hay una nena de 4 años vestida de manera ridícula (no responde a la vestimenta de la zona, sino que tiene puesto un vestido colorinche, de una tela ajena al lugar, cuya única función es es llamar la atención)es porque los turistas lo permiten. Y además gozan al verla, gozan al sacarle fotos, al grabarla mientras su abuela se la lleva porque para seguir tienen que pagar más. Y ellos pueden gozar porque la abuela y la madre aprovechan la situación y fuerzan a la nena a salir a buscar plata.

Sacame una foto en cualquier lado

Una pareja de unos 40 y pico de años llega en un tour.
A los pies del monumento:
Él: la foto así, no way!
Ella: pero no me saques una foto con este monumento de mierda, es como el monumento a la bandera en Rosario, una porquería.
Él: Dale ponete
Ella: Bueno, dale sacala
Ella posa de costado para la foto haciendo que toma una coca-cola de litro y algo.
Una chica se ofrece a sacarle una foto a los dos.
Ella: sacanos con el cactus de fondo, que salga bien lindo. ¡No toques el zoom, no toques el zoom, no tenes idea! (la cámara era una cámara digital poket, de esas que solo tienen dos botones y uno es el zoom y el otro para ver la foto). Mira que la idea de que salga el cactus de fondo es mía eh, ay que linda foto va a ser.
Creo que la chica se convenció para no sacar mas fotos a los turistas.

lunes, 24 de agosto de 2009

En la ruta

De todas las personas que nos han llevado en la ruta sólo podemos recordar a las excepciones, a aquellos o aquellas que tienen algo de diferente. Esta es la pequeña historia de un camionero misionero que vive en Rio de Janeiro. Tal vez haya muchas historias parecidas, no lo sé.
Este hombre (no recuerdo el nombre) lleva café de San Pablo al Amazonas, un lugar llamado Belén. Para llegar hace 7 días en barco (con el camión sobre un barco, es un barco hotel-montacargas) y 7 días en ruta de tierra, en total hace 800 kms. Mientras nos contaba de este lugar llamado Belén, en donde hay una fábrica de cosas tecnológicas (él las carga hasta Ushuaia) no podía dejar de imaginarme que ese lugar lo había construido Mengele. Cuando nos dijo que trabajaban muchos japoneses tuve que cambiar, en mi imaginación, a los discípulos alemanes por japoneses...
¿Qué necesidad tiene una fábrica de cosas tecnológicas de instalarse en el Amazonas, hace 50 años (el misionero dio ese dato)? ¿Qué necesidad hay de transportarlas al fin del mundo para armar algo mas grande? ¿Es esto un ejemplo de la "globalización"?... Retomando el tema de Mengele, creo que fue una forma de pensar lo raro de la situación.
En fin, del fin del mundo va a Tucumán para cargar no se que y volver Brasil. Tenía contado los kms que hacia quincenalmente; gastaba mucha plata en celular para hablar con la familia que no veía nunca... y nos agradeció por la compañia. Con Gabri nos sorprendimos, la primera vez que nos agradecen...
Por último, pensamos, y lo hablamos con el misionero, en lo increible que sería hacer un documental con él, siguiendo su recorrido. Creo que lo convencimos para que lo haga él, aunque ya tenía grabado algo.

Tren a Tucumán

Tuvimos una gran despedida, con llantos y muchas advertencias de que nos cuidemos... ah, y de que no perdamos el tren pues lo esperábamos por un anden y estaba escondido en otro. Al fin lo tomamos. 25 horas en clase turista, con familias enteras con celulares último modelo y parlantes que despilfarraban cumbia y regetton. Creo que ya me se de memoria algunas canciones, aunque en un momento pude abstraer mi mente hacia el silencio.
En Tucumán pase por la puerta de la casa de Tucumán. Es la cuarta vez que llego en tren y la primera que voy hasta ese lugar. Tal vez la próxima entre, tal vez no. Mi duda es que si es tan importante ese lugar, ¿por qué carajo cobran entrada?.